Round One… (gay)

Entré al cibercafé y me dirigí al mostrador, detrás estaba Lalo aporreando el teclado sonriente, “de seguro chatea con algún galán, a ese chico no le hacen falta”, pensé mientras me paraba frente a él.

—Hola Miguel —me saludó.

—hola Lalo, ¿has visto a las locas?

Le pregunté por un par de amigas travestis que frecuentaban el lugar. Me contestó que no las había visto; fingí decepción. Y recalco fingí pues en realidad no me interesaban las locas, me interesaba él.

—¿Cuánto cobras la hora por las casetas privadas? —pregunté.

—veinte la hora, si quieres puedes entrar a la número seis, está desocupada.

—¿estás disponible para el chat en facebook?

Me contestó que sí, haciendo una mueca de extrañeza. Me metí a la cabina seis e ingresé al facebook. Ahí estaba él, conectado, así que abrí una sesión de charla.

Miguelon86 dice: Hola de nuevo.

Lalo91 dice: que onda Miguel?

Miguelon86 dice: ¿cómo has estado?

Lalo 91 dice: bien, oye me intriga ¿porqué te conectas desde mi ciber, si tú tienes internet en casa?

Miguelon86 dice: pues nada que andaba por aquí y quise pasar a saludarte.

Después de unos minutos de pausa, volvió a escribir.

Lalo91 dice: ahhh

Miguelon86 dice: hoy juega la selección, ¿Dónde vas a ver el partido?

Lalo91 dice: no me gusta el futbol

Miguelon86 dice: a mí tampoco.

¡Diántres! Pensaba invitarlo a ver el partido a mi casa.

Lalo91 dice: pero si quieres podemos verlo aquí en la oficina del ciber.

¡Yes! Pensé, pero me contuve de mostrarme entusiasmado.

Miguelon86 dice: a pues podría ser.

Lalo91 dice: digo… ¿si quieres?

Miguelon86 dice: si claro, está bien.

Lalo91 dice: me han contado muchas cosas de ti.

Miguelon86 dice: me imagino, esas locas son muy comunicativas, espero que esas cosas que te contaron sean todas buenas.

Lalo91 dice: si claro, LOL. Oye, y además de las chicas travestis, ¿también te gustan los hombres?

Preguntó a quemarropa.

Miguelon86 dice: pues sí, algunos.

Lalo91 dice: ¿algunos?, ¿Cómo cuales?

Miguelon86 dice: pues ahorita estoy viendo el avatar de uno que me gusta mucho.

De nuevo se hizo una pausa y continuó:

Lalo91 dice: yo también.

Miguelon86 dice: ¿a qué hora cierras el ciber?

Lalo91 dice: solo quedan un par de maquinas ocupadas, en cuanto se vayan, nos metemos a la oficina a… ver el partido 😉 ok?

Miguelon86 dice: de acuerdo, me muero de ganas por… ver el partido 😉

Enseguida escuché como se paraba de su lugar, caminaba hacia la puerta y echaba el cerrojo. Yo abrí una página de pornografía de muchachos, y comencé a enviarle ligas de fotos y videos. Al principio solo me contestaba el clásico “LOL”, pero luego empezamos a comentar las fotos. Mis comentarios iban mas enfocados a mi rol pasivo “que rico beso se están dando”, “que vergota”, “que rico se la meten a ese muchacho”, así me gusta chupar la verga”. Y sus comentarios obedecían más a su rol: activo, “que buenas nalgas”, “así me gustaría que me la chuparan”, “así me gusta cogérmelos”.

Yo estaba ya bien caliente, así que me alegré cuando al poco rato escuche a un par de chiquillos que liquidaron el tiempo que usaron las computadoras y se fueron. Luego la luz del ciber se apagó, y La puerta de mi cabina privada sonó: “Toc, toc”.

Abrí la puerta y Lalo me ofreció su mano, yo la tomé y me jaló para que lo siguiera, entramos en la puerta del fondo, la oficina era más bien un cuarto no muy grande, lo amueblaban un sillón desvencijado, un montón de cajas con repuestos electrónicos, y una mesa repleta de computadoras en reparación.

Sin soltarnos las manos caminamos hasta el sillón, y antes de sentarnos, el no pudo contenerse más, y me jaló hacia él acercando su boca a la mía. Juntamos nuestros labios y nos besamos intensamente, jugando con la lengua y chupando y succionando. Sentí sus manos rodear mis caderas, y luego bajar por mis nalgas, que agarró y me las apretó fuerte. Clavando sus dedos en medio, rozándome el culo y excitándome aún más.

Luego él se sentó en el sillón, y yo me monté sobre su regazo, comencé a restregar mi culo en el bulto grueso que sentía muy duro entre mis nalgas. Mientras nuestras bocas seguían unidas en un intercambio de saliva tan delicioso que ambos estábamos a punto de explotar. Comencé a besar su cuello, agarré su camisa y la abrí de un jalón haciendo saltar los botones, seguí bajando por su pecho, devorándolo, besando su carne firme, chupando sus tetillas y bajando por el ligero caminito de vellos que pasaba por el ombligo.

Sintiendo una cachondez desesperada, desabroché su cinturón y desabotoné su pantalón, y lo agarré junto con sus boxers y lo jalé hasta sus tobillos, su verga salió respingando y rebotando en el aire, era larga y gorda, vio mi cara de gusto y me presumió: “mide 18 centímetros”. Fingí estar impresionado, y hasta un poco atemorizado. Aunque 18 centímetros es un excelente tamaño, la verdad es que  yo ya había tenido unas más grandes sambutidas en el culo.

Me arrodillé en el suelo, me incliné sobre sus piernas, dirigí mi cara hasta su verga, pasé mis labios alrededor, besándola suavemente, dejando que sintiera la humedad y el calor de mi boca. Agarré la base con una mano y lo apreté levemente, sentí al macho temblar, comencé a chuparle la cabeza, haciendo una especie de succión únicamente con los labios, y lamiéndola con la lengua, era un glande enrojecido e hinchado de piel lisa, que disfrute frotándolo contra mi lengua y mis labios “aahh, así mi amor, así chupala” me decía Lalo con los ojos cerrados y echado de espalda en el sillón, disfrutando de la forma que se la mamaba.

Luego abrí la boca y dejé que entrara la punta, comencé a mover mi cabeza de arriba abajo, dejando la verga entrar en mi boca, con cada movimiento más profundo, también jugaba con mi lengua por debajo, raspándola. Luego en uno de esos movimientos, la solté de mi mano, y engullí el palo hasta que topó contra mi garganta, “ahhh, si, mi chiquito, comete toda mi verga, chúpamela toda” me decía mi macho marcándome el ritmo y la profundidad con la que él deseaba que se la chupara.

Y yo me sometía a su gusto, a su ritmo, no me importaba que su verga se me clavara hasta mi garganta y me provocara asco, yo quería darle gusto, quería que mi macho disfrutara con mi boca, siendo penetrada, que me usara para darse placer. Por eso no opuse resistencia cuando serró su puño aprisionando mi cabello, y comenzó a jalar mi cabeza, haciéndola subir y bajar, provocando que me tragara su palo hasta la garganta que emitía un sonido “glub, glub, glub”, y mi macho lo disfrutaba “ah, ah, ah, si mi jotito chúpamela, trágatela toda, que rico me la chupas jotita”.

Luego me soltó y se la seguí chupando ávidamente, hasta que me indicó: “te la quiero meter en el culo”, yo me la saque de la boca “que rica verga tienes”, le dije, luego se puso de pié y se terminó de sacar los pantalones, “empínate en el sillón” ordenó. Yo me puse de pié, me desabroché también, me baje los pantalones hasta las rodillas, y obedecí empinándome en el sillón, poniendo mi cola a su disposición, “primero tengo que preparar este culito para recibir mi garrote”, y me dio una fuerte nalgada que sonó en todo el cuarto, luego su mano se paseó por toda la rajada de mis nalgas, sus dedos auscultaron mi culo, luego se arrodilló tras de mí, empató sus labios con mi esfínter y comenzó a besármelo.

Sentí un placer indescriptible, mis rodillas se doblaban, todo mi cuerpo temblaba “hay, si, hay si papito, que rico besito” me hizo exclamar, “¿te gusta jotita, te gusta que te lama el culito?” me decía, mientras sus labios se revolvían en mi esfínter, y su lengua ejercía presión en la entrada, el calor de su aliento y la saliva en mi ano casi me hacían volar, luego sentí la presión de un dedo, tratando de entrar en mi. Mi resistencia fue débil, el dedo se deslizó fácilmente por la dilatación y la lubricación de su saliva. Luego comenzó a moverlo adentro de mi, provocándome más temblores “ah hay hay papito que rico me mete el dedo, siento bien rico que mi papi me meta el dedo”, le dije, “pues a ver si te gusta esto…” y sambutió otro dedo dentro de mí, sentí delicioso, pero luego un tercer dedo penetró mi recto provocándome un poco de dolor, “aguanta mi jotita, te tengo que preparar bien este culito porque no te lo quiero romper con mi vergón”, presumió “hay que rico que rico me mete los dedos mi papi” exclamaba ya demasiado caliente para pensar mis palabras.

Siguió penetrándome con sus tres dedos, “me voy a coger este culito, este culito va a ser mío, vas a ser mi putito sabroso” me repetía con voz sensual, y yo le respondía igual “hay si mi papito me va a coger, hágame suyo papi, ya cójame, métamela ya”. Sacó los dedos de mi culo, sentí sus dos manos separándome las nalgas, luego solo una mano, seguramente con la otra apuntaba su pene, ya que luego sentí la cúspide gorda de su verga aguijoneando mi esfínter, “te la voy a meter mi jotita rica”, “si papito métamela, métamela toda”, rogué desesperado.

Luego el empuje se hizo más fuerte, mi culito dilatado y lubricado concedió entrada a la verga de mi macho. Sentí la cabeza incrustarse en mi, seguida del tronco duro y largo que penetraba mi recto “haaay hay hay papito, que rica verga”, “huy mi jotito, que sabroso culito tan apretadito” me dijo el “ y apenas es la mitad”, “sssh hay sssh hay que rico, métemela toda papito”, mi penetrador obedeció, y empujó su verga más profundo, yo sentía su cabeza separando mis entrañas, hasta que el cosquilleo de su vello púbico en mis nalgas, me indicó que me la había metido hasta el fondo.

Me sentía pleno, feliz, con un hombre como Lalo recargado en mi espalda, bufándome en la nuca, cogiéndome deseoso y cachondo. “Ya se la metí toda a mi jotito rico, ¿la sientes?, ¿sientes toda mi verga?”, “hay si papi, siento su verga bien adentro, siento que mi papi me la metió toda”. Luego mi cogedor comenzó a moverse dentro de mí, a deslizar su verga adentro y afuera, cogiéndome suave, metiéndomela hasta el fondo, luego me daba un descanso sacándomela casi toda, para luego volverme a empalar hasta el tope, “hay, hay, ah, ah, que rico me coge mi papito, que rico me la mete mi precioso, cójame rico, cójame mi papito” gemía de placer y de gusto, “si mi jotito, tenga mi verga putito sabroso, ¡toma, toma, toma la verga!” me decía al ritmo que me daba unas metidas fuertes en el culo.

Yo me sentía en la gloria, empalado por el chico que tenía tanto tiempo deseando, y él lo disfrutaba también de mi culo. Mis amigas las locas me pasaron el chisme que Lalo había dicho que yo le gustaba, además me habían alentado diciéndome que era cien por ciento activo, y yo aunque me gusta dar y recibir, siempre he preferido el rol pasivo. Y ahora lo disfrutaba como nunca, me estaba cogiendo un muchacho hermoso con una verga que se movía como una anaconda dentro de mi recto.

La cogida suave se había convertido en un enérgico mete y saca que me estimulaban las entrañas en lo más profundo, sentía dolor, pero también un enorme gusto y satisfacción de sentir a aquel macho dándose gusto con mi culo, “hay papito, hay que rica verga tiene, métamela duro, cójame fuerte mi amor, hágame suyo”, “si mi precioso, que nalguitas tan bonitas tienes, y que culito tan apretadito me estoy cogiendo”, “¿le gusta el culito a mi papi?, ¿si?, ¿le gusta mi culito a mi papito?”, “Si mi jotita, que culito tan sabroso tienes, me encanta cogerte”, “ese culito es suyo de mi papi”, “si este culito es mío, estas nalguitas también son de mi propiedad mi putita, sienta como me la cojo, siéntala bien adentro” me decía mientras me daba unos empujones bien adentro “hay sí, siento su verga bien gorda, bien dura, cogiéndome fuerte”. Nos decíamos mi amante y yo mientras sus caderas se movían atrás y adelante sambutiéndome una y otra vez la verga en el culo. Poseyéndome, haciendo mi cuerpo de su propiedad, marcándome el interior de mis entrañas con su hierro hirviente.

Comenzó a moverse más fuerte y más rápido, metiéndomela muy enérgico, haciéndome rebotar en el sillón, que se quejaba a rechinidos debajo de nosotros, “me voy a venir, te voy a dar mi leche adentro”, “si papito deme su lechita, écheme su lechita en la cola, quiero sentirla bien profundo”, “¡toma, toma, toma putita!, toma mi leche, siente mi verga vaciarse” gritó mientras sentí en mis entrañas el calor de su corrida bien profundo, casi pude sentirla cosquillear en el ombligo.

El macho se desplomó en mi espalda, resoplando, no me saco la verga, y yo no quería que me la sacara nunca, sentía delicioso, así que nos quedamos recostados en el sofá, el encima de mí, disfrutándonos, los dos jadeando de excitación, y yo solo esperaba que se repusiera, para seguir con el segundo round en esa sesión de sexo, que yo deseaba, que durara toda la noche. O al menos, hasta que mi culo lo resistiera.

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2 respuestas a Round One… (gay)

  1. LIAMAN dijo:

    EXCITANTE,AUNQUE DISFRUTO MAS TUS RELATOS DE TRASVESTIS.PERO TAMBIEN SON CANDENTES LOS HETERO Y GAY QUE PUBLICAS,FELICIDADES MICHELLE!!!!!!!!

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